La condesa Bathory nació en 1650 en Transilvania, en una de las familias más ricas e influyentes. A los 16 años se casó con un cruel guerrero llamado el héroe negro de Hungría y administraba su castillo con una disciplina de hierro; sus castigos eran brutales golpeaba a sus sirvientas con un mazo (el castigo más leve), otras veces las picaba con agujas bajo las uñas o las arrastraba a la nieve donde les echaba agua y las abandonaba a que se congelaran. A medida que las torturas se fueron sofisticando, estableció una cámara de torturas en su castillo, y, cuando no era ella quien torturaba, sentada en su trono, observaba como lo hacían sus sirvientas más cercanas. Cuenta la leyenda que fue por pura casualidad como la condesa creyó descubrir las propiedades rejuvenecedoras que la sangre ejercía sobre su piel, tras caerle unas gotas en la mano después de haberle propinado un bofetón a su ayudante de cámara. A partir de este hallazgo, asesinó y torturó sin piedad durante diez años a más de seiscientas doncellas vírgenes, con el único fin de bañarse en su sangre.

La condesa prosiguió sus abusos y asesinatos durante años, especialmente luego de la muerte de su esposo y de su amiga Darvulia (supuestamente amante de la condesa).Darvulia también participaba activamente de las torturas, e incluso enseño a la condesa nuevas técnicas. Pero también cuidaba que las víctimas siempre fueran sirvientas y campesinas, a quienes en esa época un noble podía tratar como objeto. Tras la muerte de su amante la condesa perdió toda precaución y comenzó a raptar y a torturar jóvenes nobles….
Salvo algunas excepciones ( el uso de la virgen de hierro y la jaula, que explicaré al final) la condesa tenía un estilo monótamente clásico que se puede resumir así:
Escogía varias jóvenes altas, guapas y saludables de 1 a 18 años y se llevaban a la sala de torturas en dónde las esperaba en su trono la condesa vestida de blanco. Ya atadas, las sirvientas las flagelaban hasta que la piel se desgarraba y su piel se convertía en llaga, luego les ponían en las heridas hierros calientes, les cortaban al azar los dedos con tijeras, las cortaban en todo el cuerpo con navajas y si la condesa se cansaba de oír sus gritos les cosían la boca, a la que se desmayaba la hacían despertar quemándoles las piernas. La sangre salía como manantial y el vestido blanco de la condesa se teñía de rojo a veces tan rápido que tenía que ir a sus habitaciones a cambiarse por otro, los muros y el techo estaban también completamente rojos.
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| Paloma Picasso interpretando la vida de Elizabeth Báthory |
No siempre la condesa era meramente una espectadora, a veces colaboraba y entonces con gran emoción arrancaba la carne de los lugares más sensibles mediante pequeñas pinzas de plata, hundía agujas, cortaba la piel de entre los dedos, las azotaba-una vez ordenó que mantuvieran de pie a una muchacha que ya había muerto para poder seguir azotándola-o las hacía sumergir en agua helada y las dejaba “en remojo” toda la noche, esto último idea de su amante Darvulia .Cuando se enfermaba y no podía bajar a su cámara de torturas hacia traer las muchachas a su habitación para morderlas.
No sólo de noche la condesa daba rienda suelta a sus instintos, durante el día las jóvenes costureras tenían que hacer vestidos para la condesa y esto era ocasión para innumerables escenas de crueldad. Dorkó (su mano derecha) hallaba defectos en las prendas y seleccionaba a dos o tres culpables -en ese momento los ojos de la condesa se ponían a relucir- los castigos a las costureras y sirvientas en general tenían variantes, si la condesa estaba en uno de sus excepcionales días de bondad se limitaba a desnudar a las chicas que continuaban trabajando desnudas bajo la mirada de la condesa en su habitación llena de gatos negros. cuando la condesa amanecía de malas era otra historia, a la que hablaba mucho durante el trabajo le cosía la boca o se la abría tanto hasta que los labios se le desgarraban, empleaba hierros calientes y quemaba a las sirvientas al azar en las mejillas, los senos, la lengua. Había ocasiones que era necesario esparcir cenizas en el suelo para que la condesa pudiera atravesar sin dificultad los grandes charcos de sangre…
...vivía delante de su gran espejo sombrío, el famoso espejo cuyo modelo había diseñado ella misma...Tan confortable era que presentaba unos salientes en donde apoyar los brazos de manera de permanecer muchas horas frente a él sin fatigarse. Podemos conjeturar que habiendo creído diseñar un espejo, la condesa trazó los planos de su morada. Y ahora comprendemos por qué sólo la música más arrebatadoramente triste de su orquesta de gitanos o las riesgosas partidas de caza o el violento perfume de las hierbas mágicas en la cabaña de la hechicera o -sobre todo- los subsuelos anegados de sangre humana, pudieron alumbrar en los ojos de su perfecta cara algo a modo de mirada viviente. Porque nadie tiene más sed de tierra, de sangre y de sexualidad feroz que estas criaturas que habitan los fríos espejos. Y a propósito de espejos: nunca pudieron aclararse los rumores acerca de la homosexualidad de la condesa Báthory, ignorándose si se trataba de una tendencia inconsciente o si, por lo contrario, la aceptó con naturalidad, como un derecho más que le correspondía. En lo esencial, vivió sumida en su ámbito exclusivamente femenino. No hubo sino mujeres en sus noches de crímenes. Luego, algunos detalles, son obviamente reveladores: por ejemplo, en la sala de torturas, en los momentos de máxima tensión, solía introducir ella misma un cirio ardiente en el sexo de la víctima, pero otros muchos también creen que el hacerse bañar en sangre de mujeres hermosas y jóvenes era su método para permanecer bella y no envejecer.

Durante seis años la condesa asesinó impunemente. En el transcurso de esos años no habían cesado de correr los más tristes rumores a su respecto. Pero el nombre Bathory, no sólo era ilustre e importante sino también protegido por los reyes del imperio austro-húngaro. Hacia 1610 el rey tenía más siniestros informes -acompañados de pruebas- acerca de la condesa. Después de largas vacilaciones decidió tomar severas medidas.
Encargó al poderoso palatino Thurzó que investigara los hechos y castigase al culpable.
En compañía hombres armados, Thurzó llegó al castillo sin anunciarse. En el subsuelo, desordenado por la sangrienta ceremonia de la noche anterior, encontró un bello cadáver mutilado y dos muchachas en agonía. Aspiró el olor a cadáver; miró los muros ensangrentados; vio "la Virgen de hierro", la jaula, los instrumentos de tortura, las vasijas con sangre reseca, las celdas en una de ellas encontró a un grupo de muchachas que aguardaban su turno para morir y que le dijeron que después de muchos días de ayuno les habían servido una cierta carne asada que había pertenecido a los hermosos cuerpos de sus compañeras muertas...
En el aposento de la condesa fue hallado un cuadernillo cubierto por su letra con los nombres y las señas particulares de sus víctimas que allí sumaban 610... La condesa, sin negar las acusaciones declaró que todo aquello era su derecho de mujer noble y de alto rango. Y la condenaron a prisión perpetua dentro de su castillo. En cuanto a los secuaces de Erzsébet, se los procesó, confesaron hechos increíbles, y murieron en la hoguera. La condesa murió 3 años después encerrada en sus habitaciones.
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| Representación del juicio |
Ella no sintió miedo, no tembló nunca. Entonces, ninguna compasión ni emoción ni admiración por ella. Sólo un quedar en suspenso en el exceso del horror, una fascinación por un vestido blanco que se vuelve rojo, por la idea de un absoluto desgarramiento, por la evocación de un silencio constelado de gritos en donde todo es la imagen de una belleza inaceptable.
Como Sade en sus escritos, como Gilles de Rais en sus crímenes, la condesa Báthory alcanzo, más allá de todo límite, el último fondo del desenfreno. Ella es una prueba más de que la libertad absoluta de la criatura humana es horrible.
LA JAULA
La sirvienta arrastra por los cabellos a una joven desnuda; la encierra en la jaula; alza la jaula. Aparece la "dama de la noche", la condesa vestida de blanco. Lenta y silenciosa se sienta debajo de la jaula. La jaula esta tapizada con cuchillos y adornada con filosas puntas de acero, su tamaño admite un cuerpo humano.Con un atizador ardiendo en mano, la sirvienta pica a la prisionera quien, al retroceder --y aquí la gracia de la jaula--, se clava por si misma los filosos aceros mientras su sangre mana sobre la mujer pálida que la recibe impasible con los ojos puestos en ningún lado. Cuando se repone de su trance se aleja lentamente. Han habido dos metamorfosis: su vestido blanco , ahora es rojo y donde hubo una muchacha hay un cadáver.

LA VIRGEN DE HIERRO
La ‘virgen de hierro’ era el instrumento de tortura por el que profesaba más cariño. Se trataba de un autómata fabricado por un relojero alemán. Consistía en un armazón metálico con forma humana dotado de un mecanismo para mover los labios y abrir los ojos. Al tocar algunas de las piedras preciosas de su collar, se accionaba. Entonces alzaba los brazos y abrazaba a la muchacha que tuviera delante. La autómata la abraza y ya nadie podrá desanudar el cuerpo vivo del cuerpo de hierro, ambos iguales en belleza. De pronto, los senos maquillados de la dama de hierro se abren y aparecen cinco puñales que atraviesan a su viviente compañera de largos cabellos sueltos como los suyos. Ya consumado el sacrificio, se toca otra piedra del collar: los brazos caen, la sonrisa se cierra así como los ojos, y la asesina vuelve a ser la "Virgen" inmóvil en su féretro. A un lado se sentaba la condesa en un trono para recibir el baño de sangre.

Una historia increíble en donde la realidad supera a la ficción…queremos saber de ti comenta con sugerencias en temas que quieras que publiquemos o historias increíbles de tu ciudad o país, nosotros con gusto las publicaremos…hasta la próxima historia!